EL TOCONAL DEL CAMPESINO.
El hacendado con su humilde campesino cargando su pesado toconal apresuran su paso por el rudo camino, nada los detiene con la pisada tan llena de seguridad apresuran su andar hacia su destino errante, una sonrisa de alegría se ve reflejado en el campesino y la pintura de este reflejo se plasma en un cuadro del intrépido arcoiris y el lienzo de la vida hace que el valor tenga sentido, seguimos en paz amable destino murmura el sencillo hombre.
La vereda tan abruta de espinas y la quemante tierra del sendero hace que vibre en cada paso del huarache humeante del noble hombre campesino quien con mirada sencilla observa hacia su destino quien no le teme pero su visible y basto conocimiento lo hace parar un poco para descansar sobre su hombro su pesado toconal que va rodeado de enorme responsabilidad recorriendo desde su cabeza y su fuerte cuello sopesando el equilibrio de una sencilla vida pero con el tesoro de la familia.
El mecapal de ixtle da la cordura con que carga su vida, el campesino con sus fuertes brazos, manos rudas por el trabajo de labrador que da comienzo al arduo sembrado de su familia, sus semillas verlas germinar en un áspero terrenal cultivadas con paciencia, ternura, amor, con el pasar de los soles y las lunas darán frutas sanas listas para enfrentar cualquier clima venidero.
Las bestias que aran la pesada tierra tiemblan por su pesada labranza aún así el noble campesino no detiene su labranza porque tiene en mente sus frutos hechos familia para que su enorme toconal se vea satisfecho con la abundancia de los frutos hechos hombres de verdad, forjados con tierra abrupta, valores de campo y campesino, con un sudor de amor y paciencia, cuánta frescura nos da la madre vida, que llena de sabiduría al hombre de campo con sus jugosos frutos y su pesado toconal, y el hombre se levanta erguido por todo lo logrado.
Cosme h.
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